jueves, 5 de mayo de 2016

EL FENÓMENO DE LA CULTURA RENTISTA



Desde el período colonial contribuimos con el proceso de acumulación primitiva del capitalismo que desarrolló a los países europeos, luego continuamos siéndolo en el siglo XIX, cuando se introducen los primeros cambios y transformaciones en nuestra economía. 

En el siglo XX pasamos a ser el surtidor de la materia prima más importante para el capitalismo mundial con la explotación del petróleo. Nuestra economía interna está regida por el capitalismo, la propiedad privada de la tierra, de las empresas y servicios, la explotación del trabajo, la cultura y antivalores como el egoísmo y el lucro individual, la alienación, todos estos elementos que nos hacen considerarnos un país capitalista sub desarrollado y dependiente.

Hay que destacar al columnista de la página web de aporrea Pedro Rodríguez Rojas, dice en su artículo - El rentismo petrolero “El capitalismo rentístico es una deformación, una contradicción a la naturaleza y racionalidad capitalista”

Eso indica, que el rentismo es una malformación de la economía capitalista, por ejemplo, si el petróleo se compra y se vende como cualquier otra mercancía, todo lo que esté vinculado a la industria y a la sociedad petrolera es contradictorio al capitalismo. Se dice que producimos petróleo, es falso, extraemos petróleo, el petróleo es una producción geológica que tienes millones de años en formación, los seres humanos desde el siglo XX apenas han descubierto algunos de sus usos y lo han explotados en forma irracional y agotándolo rápidamente, sin pensar en las generaciones futuras.

¡Todo tiene su Origen!

Desde la década de los años veinte comienza a llamar la atención el “Oro Negro”, el petróleo, donde subrayando el inicio como dice el Historiador Elías Pino Iturrieta, “La significación económica de la renta petrolera que en su momento era objetivamente pequeña, luego más adelante fue creciendo durante un buen tiempo de manera paulatina. Pero en el contexto actual, no significo lo mismo”.

En este sentido, el petróleo impactó en el pensamiento venezolano durante las primeras décadas posteriores de su aparición, pretendió reunir dos perspectivas convergentes, por un lado, el impacto en esas primeras décadas tuvo el petróleo en el pensamiento político venezolano, donde determino cuales eran las principales estructuras intelectuales con la que contaba el país para interpretar el hecho petrolero, como fue que dio la cabida en sus esquemas y cuales fueron algunas de sus consecuencias intelectuales de todo ello, consecuencias que quedaron depositadas como sedimento duradero del posterior pensamiento nacional. Esas ideas fundamentales, en efecto, hoy día nos parece la cosa más natural del mundo, y de la que nos cuesta imaginar que en su momento causaron dolores de parto.

Por otro lado, el principal problema que dejo como el legado el petróleo, nos dejó un universo complejo de situaciones, ideas, creencias, emociones, que actualmente lo definimos como el rentismo. Comprende cómo fue la posibilidad de que ese complejo se instaurara en nuestras neuronas, pasó inadvertida a través de las redes de esos esquemas de lecturas de acontecer de lo que disponía de modo que sus bases se pudieron ir instalando sin ser, digámoslo así, detectadas, sino cuando se puede afirmar retrospectivamente. 

Podemos decir,  que desde el principio del siglo XX, la sociedad en este termino vive del ingreso o renta producto de una industria de una rentabilidad exorbitante, en la que trabajan unos pocos miles de venezolanos y que por lo tanto no es producto del esfuerzo nacional sino que, como lo han dicho algunos economistas analizando ese tema, año tras año; la sociedad venezolana es cuasimonoproductora que deriva de un dinamismo económico social de los avatares de la industria petrolera mundial, prácticamente de un todo fuera de control nacional, sociedad que culturalmente siempre conto con cualquier ineficiencia, cualquier despilfarro será rescatado, pagado, cubierto, financiado por el rentismo petrolero, que históricamente demuestra que casi nunca nos ha fallado. Elías Pino Iturrieta afirma, “El rentismo consiste en el no ser capaces, en el no haber sido capaces, de superar esa situación, convertida entonces en una prisión o en una droga, y el actuar de modo que las rejas de esa prisión arrecien sus barrotes y que se arraigue esa adicción, hasta convertirse en todo un modo de ser”. Al respecto, actualmente estamos sufriendo las consecuencias motivado al mismo fenómeno, la dependencia de vivir de la renta petrolera y no producir otros rubros.

A lo largo de la historia de la sociedad venezolana a partir del descubrimiento petrolero en el país y el capitalismo rentístico era absolutamente previsible. Su resultado estaba contenido en la premisa básica. El Estado rentista se manifiesto con fuerza a través de la recaudación y distribución de la renta petrolera, el cual aseguro un desenlace.

La renta petrolera se incrementó sostenidamente al calor del aumento de la producción del petróleo, más no así de los precios, renglón manipulado a su antojo por las empresas transnacionales, que manejaban todas las variables de este negocio: exploración, producción, distribución, comercialización, impuestos, regalías. Era tal el descaro que, durante todo el régimen de Juan Vicente Gómez -1908 - 1935, los anglo-holandeses y estadounidenses, redactaron todos los instrumentos legales que rigieron la industria petrolera venezolana y manejar a su discreción los precios de referencia y de realización, una forma de agotar todas las tierras de la nación. 

A partir de 1922, fluyeron al país decenas de compañías petroleras en busca del rico mineral, apetecido por el mundo industrializado que crecía a ritmos nunca conocidos bajo el impulso de la energía proporcionada por ese hidrocarburo. Así, al difundirse la noticia en todo el territorio nacional, una gran parte de venezolanos abandonaron sus ocupaciones agrarias habituales por la búsqueda de oportunidades de trabajo en la naciente industria petrolera. En consecuencia, el campo venezolano, hasta entonces productor suficiente de toda la alimentación requerida por la población nacional, con excedentes sustanciales para la exportación, empezó a despoblarse con el fenómeno conocido como “éxodo campesino”.

El capitalismo rentístico en Venezuela, puesto que sembró sus bases para la posterior institucionalización, mediante reforma de ley a los efectos, una vez dio el hecho circunstancial del descubrimiento del petróleo, la Reforma Petrolera de 1943, en razón de la cual el Estado venezolano, dueño de los yacimientos, empezó a recaudar una renta de tierra, con lo que se dieron finalmente las condiciones que traban el desarrollo del sistema capitalista. La circulación doméstica de la renta siguiendo patrones distributivos no cónsonos con la economía de mercado, la sobrevaluación del tipo de cambio, la mayor vulnerabilidad de la economía venezolana con respecto a los shocks externos, fueron los condicionantes básicos asociados a la recaudación rentística.

Las distintas fuerzas políticas que emergen, desde entonces, en Venezuela, a raíz de la aparición del petróleo, son parte esencial de la expresión de una  cultura rentista, que tuvo su protagonismo de primera estrella en el papel de un sector público poderoso frente a un sector privado minusválido, que es un tanto igual, por fuerza de los hechos, una expresión acabada de rentismo. La clase media venezolana creció gracias de la renta petrolera, adopto sus propios grupos en  colectividades mineras; el desahorro es ley de vida. Sus posturas son militantes en el consumo excesivo, desde la década de los cuarenta hasta finales de la década de los setenta, la sociedad venezolana es sin duda la expresión del rentismo.

Venezuela desde antes del descubrimiento petrolero, la economía descansó siempre sobre un sector tradicional y secularmente estancado, con escasas fuerzas como para producir un crecimiento endógeno, las secuelas de la guerra de independencia y de la guerra federal impidieron la formación del stock de capital y de los demás determinantes básicos para generar la condición de crecimiento económico sostenido de largo plazo. El país, salvo en petróleo, no tiene vinculación internacional decisiva en el proceso de acumulación capitalista y por consiguiente en la formación de riqueza.

La condición rentística en el caso venezolano generó un crecimiento exógeno, dada la percepción internacional de la renta de la tierra, sin relación alguna con la economía doméstica, es decir, sin que esa renta tenga vinculación con la producción interna.

Juan Pablo Pérez Alfonzo, quien terminara calificando al petróleo como “excremento del diablo”, “El dinero ofusca al extremo de hacernos impermeables a toda la dolorosa y larga experiencia en afanoso pero inútil empeño en una supuesta pero imposible siembra del petróleo” (Pérez Alfonso, 1976:210). 

Juicios como estos desdeñaban el proceso de modernización  adelantado por Venezuela a partir del cual el país superaba la precaria situación social que lo emparentaba con los países más atrasados del continente, como ha señalado Asdrúbal Baptista (1984) en uno de sus trabajos.  Desestimaban, por ejemplo, que en los años 20 la esperanza de vida del venezolano oscilaba entre los 31 y 34 años y en 1980 esta ascendiera a 73 años en las mujeres y a 68 en los hombres. 

El modelo rentístico, agotó, postró y finalmente colapsó a la sociedad venezolana. Nuestro país prácticamente en su generalidad, ante bonanzas petroleras se tradujo en expansiones del gasto público, no se entiende cómo los resultados no son nada positivos. La renta petrolera y el desarrollo económico toman caminos diametralmente opuestos, distintos y de allí se produce una contradicción entre la renta de la tierra y el desarrollo capitalista, el gasto público venezolano es por naturaleza ineficiente, en el bien entendido, que el crecimiento económico debe tener solución de continuidad y la renta de la tierra no le sirve de fuerza motriz.

Según el Prof. de Ciencias Económicas y Administrativas. Raúl C. Parra Serva, de la Universidad Simón Bolívar, dice,  “La política fiscal venezolana tiene determinante relación de causalidad con la captación de la renta internacional, entre la economía doméstica, propiamente dicha, y la renta misma no existe correlación”. Es decir, siendo del todo la renta una variable exógena, el vínculo es absolutamente inexistente a la luz de las pautas que la teoría económica considera como loables. Esto es, que los aspectos distributivos que son, en esencia, lógicamente controversiales en el debate presupuestario, por cuanto su discusión determina las políticas de impuestos y transferencias fiscales, deben depender de las dotaciones de factores, incluyendo las capacidades individuales de generar ingresos, mejor aún, del acto humano de producir y de la propiedad de la riqueza acumulada. En consecuencia, la distribución de la renta, basada en las dotaciones de factores, está determinada, entonces, por el proceso de fijación de precios de los factores que, en una economía de mercado establece la retribución de los factores igualándola al valor de la productividad marginal.

Por lo tanto, la distribución de la renta entre los miembros de una sociedad, en un mercado competitivo, depende de su propia capacidad de los factores y de los precios de mercado, tanto para los factores de capital y trabajo, y las retribuciones en términos de beneficios y salarios.

En Venezuela el alto componente rentístico cobra fuerza y expresión en la falta de sostenibilidad de la política fiscal. La voluntad política del Estado define la orientación  y calidad del gasto público, tal como debe ser, sin embargo, en el caso venezolano la distribución no se hace atendiendo criterios de mercado y, particularmente, la motivación es la reivindicación rentística.

Mientras tanto, El Prof. Asdrúbal Baptista, en su obra (Teoría Económica del Capitalismo Rentístico) pág.21 dice, “El capitalismo rentístico conforma una estructura cuya dinámica es objeto de diversos condicionamientos y determinaciones. Una primera, de decisiva influencia, viene dada por el grado de desarrollo de la sociedad en estudio para el momento cuando el mercado mundial demanda el uso de la propiedad relevante localizada en su territorio. Un segundo condicionamiento, si las circunstancias concretas son tales que esos objetos de producción no los apropian los individuos particulares sino el cuerpo político de la nación”. Es evidente, que el último tiene una cuota de responsabilidad de esta situación que estamos viviendo hoy, en esta última década, consintieron a la sociedad venezolana a depender de la renta, comer de la renta y a respirar gracias a la renta. La Burguesía venezolana se volvió estéril, “no produce”, solo vive de las ganancias de la renta petrolera, adquiere divisas de la misma, para las importaciones y vivir de la misma. Esto adopta como referente, por lo demás, la experiencia histórica del desarrollo del capitalismo rentístico que creo una malformación de nuestra economía, gracias a los intereses políticos y empresariales. 

El Estado actualmente debe adquirir las fortalezas fiscales necesarias para garantizar la igualdad de oportunidades, mediante la dotación inicial de capacidades; podría transferir poder adquisitivo a través del gasto fiscal. Lo ideal es la transferencia referida a la dotación de capacidades para generar riqueza y, por ende, bienestar económico. Seguir con la inversión en educación, salud e infraestructura básica como áreas esencialmente prioritarias. La seguridad social una política pública de carácter permanente y sostenible. La compatibilidad entre eficiencia y equidad, respetando el funcionamiento pleno del mercado, sería el aspecto crucial de la política económica y el desarrollo social.

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y ELECTRÓNICAS

Baptista, Asdrúbal. Teoría Económica del Capitalismo Rentístico. Economía, petróleo y renta, Caracas: Ediciones IESA, 1997.
Baptista Asdrúbal (1984) “Más allá del optimismo y del pesimismo: las transformaciones fundamentales del país” El caso Venezuela una ilusión de armonía Ediciones IESA, Caracas.
Oberto, Prieto César, Artículo de Opinión - Venezuela y la renta petrolera, fecha 14/03/2009 http://www.aporrea.org/energia/a74292.html
Pérez Alfonzo, Juan Pablo (1976) Hundiéndonos en el excremento del diablo ediciones Lisbona, Caracas.
Rojas, Rodríguez Pedro, artículo - El rentismo petrolero - http://www.aporrea.org/energia/a205706.html
Iturrieta, Elías Pino (2013) Las Primeras Décadas de la Renta Petrolera y la Silenciosa Siembra del Rentismo. Caracas - Venezuela
 



Marvin Mijares
Twitter: @CONCIENCIA555

jueves, 14 de abril de 2016

Estrategia Petrolera de Hugo Chávez


        El petróleo venezolano siempre ha sido objeto de codicia de los Estados Unidos, que lo consideró como un  recurso clave de su seguridad nacional en el pasado, así lo afirma Germán Sánchez Otero, en su libro La Nube Negra,  “El imperio siempre ha sido cómplice de diferentes golpes de Estado contra gobiernos venezolanos que adoptaron posiciones nacionalistas en defensa de los intereses del país frente a la voracidad de las trasnacionales petroleras”.  A principios del Siglo XX, puedo alegar que el imperio propició dos golpes de Estado contra Cipriano Castro, que finalmente instauraron la dictadura de Juan Vicente Gómez en 1908, donde se instauró el sistema de concesiones petroleras y el modelo minero-petrolero que favoreció ampliamente al imperialismo que liquidó la economía tradicional del cacao, el café y la ganadería. Después de la muerte de Gómez, fueron  derrocados los gobiernos de Medina Angarita y Rómulo Gallegos, respectivamente. Luego los 40 años de “democracia”, el petróleo fue una total regalía para las trasnacionales, donde benefició a grupos pudientes de la política cuarta republicana.

Transcurriendo los años más difíciles para la sociedad venezolana donde fue envestida por la devaluación del Bolívar, en el año 1983  (Viernes Negro), después la insurrección (El Caracazo 1989), por las medidas económicas neoliberales impuestas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez (Paquetazo), posteriormente, la Agenda Venezuela que adoptó Rafael Caldera en su segundo mandato (1994-1999) cuya orientación es claramente neoliberal. Uno de los aspectos claves fue la apertura petrolera que tenía como propósito traspasar del sector público al privado diversas actividades y ampliar la participación del sector privado incluyendo los capitales transnacionales en la actividad de los hidrocarburos e internacionalizar a la industria petrolera. Esta política era claramente antinacionalista y contraria a la soberanía.


A partir de febrero de 1999, cuando es juramentado como Presidente de la República el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, inicio un proceso de revisión y reforma de la política petrolera venezolana, para reinsertarla como una estrategia fundamental para la concreción del proyecto político que, como candidato a las elecciones presidenciales, propuso en su documento “Una Revolución Democrática”.

En dicho documento, en la sección correspondiente al Equilibrio Económico,  se  afirma el mantenimiento de la propiedad estatal de la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), principio que posteriormente se incorporó a la Constitución Nacional (Art. 303), así como la revisión de sus proyectos de inversión en el extranjero, o la también llamada internacionalización. Asimismo, se planteaba un reforzamiento de las relaciones con el resto de los miembros de la OPEP, por lo que podía suponerse que se abandonaría la visión competitiva y de expansión de la producción, como en efecto se realizó, a través de recortes de producción que tenían por objeto la recuperación de los precios. 

En el marco de esta estrategia de acercamiento con los países OPEP, Chávez realizó una gira por el Medio Oriente, para invitar personalmente a sus homólogos a asistir a la Segunda Cumbre de Soberanos y Jefes de Estado, la cual se realizó en septiembre del año 2000.

Asimismo, Chávez impulsó la aprobación de nuevos instrumentos jurídicos para regular el sector petrolero, entre los lineamientos destacaron la competencia de los tribunales nacionales para la resolución de controversias, y la recuperación por parte del Ministerio de Energía y Minas (MEM) de las competencias de formulación, realización y fiscalización de las actividades relacionadas con los hidrocarburos. De esta manera, la empresa petrolera estatal PDVSA se subordinaba a los dictámenes del Ejecutivo Nacional. De igual modo, se establece que el MEM dictará las pautas de comercialización de las exportaciones petroleras venezolanas.

Además, se estableció la reserva al Estado, las actividades primarias de exploración y explotación de hidrocarburos, por cuanto toda participación privada debía realizarse a través de empresas mixtas, en las que el Estado  participaba en condición de mayoría accionaria, con más del 51%. Y, por otra parte, se decretó el aumento de la regalía desde 16,66 hasta 30%, y el estableciendo del  Impuesto Sobre la Renta, por concepto de un porcentaje de 50%. De acuerdo con Zanoni (2007, p. 87), una vez que entró en vigencia esta ley, los ingresos fiscales aumentaron significativamente:

“Mientras que durante los años 1996-2001, el total del ingreso al Tesoro Nacional por el concepto tributario fue de (…) Bs. 11.898.743.244.699,40, y el promedio de esos años fue (…) Bs. 1.983.123.874.116,5, el total recaudado a partir de la entrada en vigencia de la nueva legislación (años 2002 y 2003) fue de (…) Bs. 15.546.461.879.875,40, y el promedio de esos dos años fue de (…) Bs. 7.773.230.939.937,7, es decir, que la diferencia positiva de ingresos entre un período de seis años, y uno de apenas dos fue de tres billones, seiscientos cuarenta y siete millardos setecientos diez y ocho millones seiscientos treinta y cinco mil ciento setenta y seis (Bs. 3.467.718.635.176), una cifra mayor que la recaudada en cualquier año del período 1996-2001”.

En el año 2003, el Presidente de la República presentó ante la opinión pública nacional el Plan Estratégico de Siembra Petrolera, una estrategia a largo plazo (2030), mediante la cual se aspiraba a certificar las reservas de crudos pesados y extrapesados en la Faja Petrolífera del Orinoco, así como el aumento de la producción, desde 3,3 hasta 5,8 millones de barriles diarios para el año 2012.

Adicionalmente, estaba prevista la diversificación hacia nuevos mercados (China e India). De acuerdo con Policarpo Rodríguez (2006, p. 159), aporta un elemento interesante de análisis en este sentido:

…la agencia norteamericana Stratfor, especializada en la preparación de reportes de inteligencia sobre temas globales, analizó, en un reciente informe, las declaraciones de funcionarios venezolanos acerca de una posible diversificación de los mercados que cubre Venezuela. El informe concluyó que las exportaciones de PDVSA a China son viables, atenuando asimismo la dependencia con Estados Unidos. Existen dos argumentos principales que conllevan a esta conclusión. (…) aunque el crudo pesado de Venezuela sea de inferior calidad (…), no tiene que pasar por rivales regionales como Australia, India, Singapur o Vietnam para llegar a Shanghai. Por la otra parte, Venezuela ya está en una fase de negociaciones con Panamá para reducir parte del costo que implica el transporte (…).

Paralelamente, se implementó otra iniciativa de comercialización, la cual respondía a intereses geopolíticos del Gobierno Bolivariano: Petrocaribe. En el marco de esta propuesta, Venezuela favoreció a los países miembros, financiando parte de la factura petrolera, la cual podría pagarse a cuotas en un lapso de veinticinco (25) años, o mediante la prestación de bienes y servicios. Esta iniciativa favoreció altamente a los países caribeños, los cuales sufrían los embates del aumento creciente de los precios petroleros, los cuales llegaron a sobrepasar los 100 dólares por barril.

El presidente venezolano con la refundación de la OPEP contribuyo con la seguridad energética mundial, legando a la organización de países exportadores de petróleo un peso geopolítico específico que la comunidad internacional reconoció y que la redefinió como una institución fundamental del mundo multicentrico y pluripolar que reserva el 75% del petróleo mundial. Por otro lado, con la creación de PETROCARIBE y PETROSUR Hugo Chávez estableció las bases para la liberación económica de los pueblos más pobres de Latinoamérica, como elemento fundamental para la estabilidad política de sus sistemas de gobiernos y el ejercicio pleno de la soberanía y autodeterminación de los pueblos al independizarse de la dictadura del mercado de petrolero especulativo internacional.

Además, el ex embajador en la República Islámica de Irán, Amenothep Zambrano, en su artículo “Chávez estableció un nuevo orden petrolero mundial”, publicado en aporrea el pasado 03 de junio de 2013, “Donde sintetizo que ese mecanismo económico (Petrocaribe), estratégicamente fue diseñado por el mismo comandante Hugo Chávez, se fundamentó en establecer rangos relevantes de financiamiento de largo y corto plazo que se acciona cuando el barril de petróleo entra en fase especulativa en el mercado internacional, los niveles de equilibrio de los diferentes rangos son sencillamente óptimos, las condiciones estadísticas son sencillas y justas; cuando el petróleo aumenta: el financiamiento a largo plazo crece directamente proporcional, mientras que cuando el petróleo baja, el financiamiento a largo plazo disminuye hasta cierto nivel y si baja aún más del precio base no aplica ningún financiamiento y todo se cancelara de contado, garantizando el pago justo a valor actual del barril de petróleo a la República Bolivariana de Venezuela, además se genera una cuenta por cobrar (activo financiero) que no es más que un préstamo en petróleo que otorga la República a otro estado con garantía soberana producto de la misma ganancia extraordinaria del mercado especulativo internacional”.

Lo mejor de esta estrategia ideada por Chávez, fue establecer un fondo de estabilización macroeconómica PETROCARIBEÑO, que reconoció las asimetrías entre los participantes, de esta forma el esquema se erige como una metodología socialista anticiclica que puede ser modelo aplicable por todos los países en el mundo que poseen recursos naturales excedentarios y captan a través de ellos renta internacional por su explotación, teniendo beneficios extraordinarios según el mercado internacional.

Andrés Ramón Giussepe Avalo, en su libro Visión Petrolera de Hugo Chávez Frías, dice lo siguiente: “El presidente Chávez, ejecutó una estrategia de fortalecimiento de las relaciones internacionales de Venezuela con aquellos países hermanos de la región, altamente dependientes de las importaciones petroleras. Fueron relaciones basadas en principios inéditos en la región como la solidaridad, cooperación y el antiimperialismo” Pág. 131.   Esa estrategia que aplicó el comandante Chávez, fue en mantener una américa latina y el caribe como unidad de naciones,  el cual se caracterizó en pro de ayudar a los más desasistidos socialmente, sin importar la lejanía. Por medio del petróleo, incluso, ayudó a comunidades pobres de los Estados Unidos e Inglaterra.
  
Es interesante como el Comandante Hugo Chávez, planteo estratégicamente un proceso de revisión de los lineamientos que habían guiado la política petrolera de años anteriores, por considerarlas lesivas al interés nacional. En este sentido, PDVSA dejó de ser una entidad autónoma del gobierno, pero dependiente de instancias internacionales, para convertirse en un instrumento clave del Estado, en la implementación de planes de desarrollo socioeconómico que beneficiarán a las mayorías que habían sido excluidas por los sistemas político y económico propios de la llamada Cuarta República.

 Bibliografías
Avalo Giussepe, Ramón Andrés, libro “Visión Petrolera de Hugo Chávez Frías”, Pág. 131
Otero Sánchez, Germán,  La Nube Negra, Pág. 09
Zambrano, Amenothep. Chávez estableció un nuevo orden petrolero mundial: http://www.aporrea.org/energia/a167310.html





Marvin Mijares
Twitter: @CONCIENCIA555


viernes, 4 de marzo de 2016

Después de la Siembra de Nuestro Comandante




Ya han transcurrido tres largos años de la desaparición física del Comandante Hugo Chávez, hombre que levanto una Nación, enfrentó al poderoso Imperio Norteamericano, conquistó los corazones de hombres y mujeres. Además, fue la luz de esperanza que surgió en los pueblos de América Latina y el resto del mundo, donde hizo entender que el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, es la alternativa de los pueblos para contrarrestar el enorme poder del Capitalismo. 

Desde que el presidente Nicolás Maduro, asumió legítimamente la presidencia de la República, una cantidad de actores han atacado vilmente su liderazgo, trayendo como consecuencia una notable disminución de popularidad. Estos estimulan y refuerzan sistemáticamente los altos índices de corrupción, clientelismo partidista, burocratismo, nepotismo, improvisación politiquera, “Bachaqueo”, “Contrabando”, “Gorgojos” (seguramente pronto saldrán las cucarachas y escarabajos), en una suerte de ineficiencia gerencial dada la falta de seguimiento y control de los planes y proyectos emblemáticos. A esto se suma una delincuencia desenfrenada que en situaciones aisladas está siendo contraatacada por sus víctimas, hasta llegar a un linchamiento colectivo nada plausible, entre otros elementos que son parte de un todo. Todos estos fenómenos ponen en juego el legado que nos dejó el Comandante Chávez. No se pretende caer en el plan de la derecha, sino corregir los errores para que no se derrumbe el Proyecto de la Revolución Bolivariana. 

En este contexto, quiero recordar lo sucedido el pasado 6 de diciembre de 2015, siendo la derrota más vergonzosa, gracias a los mismos fenómenos mencionados. Sin embargo, los aduladores de oficio del poder culpan y culparán al pueblo de todo fracaso, jamás aceptaran críticas constructivas que demandaba la población. Es una suerte de bofetada a la dignidad de un pueblo, que una vez soñó con su Líder una “Patria Grande” en todos sus sentidos. No es curioso y extraño observar a muchos ir al muro de los lamentos, para purgar sus culpas y penas. ¿Qué hay de ese pueblo sabio y paciente? ¿Será que ha caído en un abismo de abandono e indiferencia, por quienes tienen la responsabilidad de manejar su destino?   

La coyuntura política venezolana es muy compleja, sabemos que  ambos polos luchan frecuentemente por el poder como en un “reality show”, afectando directamente al pueblo de a pie. ¿Les importará el pueblo, les dolerá?

 Diversas bancadas políticas, no conocen la realidad social, ni las necesidades que padece el pueblo. El pésimo servicio y la mala gerencia de algunos funcionarios públicos y privados responsable de los servicios, así como el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la las largas horas pasadas en una cola para obtener un producto subsidiado o infructuosamente frustrarse al no poderlo comprar, deprime a un grupo de la sociedad, pero a otro lo encoleriza. Al mismo tiempo, se ha creado un monstruo laboral conformado por quienes se aprovechan de las oportunidades o la falta de ellas, para convertir en un grupo de mercenarios de la Sultana del Ávila, (Petare, Chacaíto, El Silencio, Catia, La Yaguara, Carapita, Antímano), en la burda figura del capitalismo popular. La moda en revender apátridamente a precios astronómicos productos subsidiados a precio de “un dólar ficticio de 1000 Bs.” Es el Pueblo castigando al Pueblo, o sea, surge una nueva forma de robar basado en la estructura más antigua, destructora de civilizaciones y que es castigada por toda corriente religiosa, perteneciente al 5° pecado capital “la usura”, una figura vil, castigadora de un pueblo, que sumergido en suplir sus necesidades básicas busca a través del robo concienzudo o “autorobo” alimentar su hambre. Y con esto argumento que en las restantes  regiones geográficas del país, el asunto es aún más crítico.

El trabajo de los funcionarios policiales y militares honestos no es suficiente, cuando a ellos se une la contraparte corrupta que atenta contra la institución castrense.


Posibles Propuestas
En primer lugar el Estado debe Retomar el principio de las tres R de la Revolución Bolivariana, “Revisión, Rectificación y Reimpulso” (que se ha dicho y no se ha aplicado en su totalidad), acompañada de una gestión eficiente y efectiva, apoyada en el control y supervisión de la función de cada institución y empresas del Estado. 

Tomar medidas  que ataquen las dificultades de la estructura económica,  contrarrestar los factores de la especulación, la caída del precio del petróleo, las carencias de divisas y sincerar los precios de la canasta básica. Sincerar el precio de la gasolina, para eliminar las aberraciones que giran alrededor de las mismas ha sido una medida acertada.

Tomar medidas extremas “caiga quien caiga”, un ejemplo de ello han sido la “Operación Gorgojo” y la aplicación de la Ley de la Operación Liberación y Protección del Pueblo (OLP), los cuales han arrojado resultados positivos. Sin embargo, es preocupante ver el liderazgo que han asumido algunos líderes delincuente denominados “pranes” en el control de ciertos sectores de nuestra sociedad. Recuerdo con cierta nostalgia al Comandante Eterno, cuando de alguna manera nos recalcaba en sus “Aló Presidente”, que la educación es una solución importante para alimentar el espíritu de un pueblo. Lamentablemente en este momento ese pueblo está a punto de perder su esencia.

Marvin Mijares
Twitter: @CONCIENCIA555
Fecha: 04 de marzo de 2016